ENTENDIENDO EL TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALIDAD: ¿CÓMO AYUDAR A PREVENIR LAS CONDUCTAS SUICIDAS?

“Las personas con trastorno límite de la personalidad son como personas con quemaduras de tercer grado en más del 90 % de sus cuerpos. Al carecer de piel emocional, sienten agonía al menor contacto o movimiento.”

— Dra. Marsha Linehan.



El trastorno de personalidad limítrofe (TLP) ha sido uno de los diagnósticos de salud mental más incomprendidos y estigmatizados a través de los años. Caballo (2004), señala que este trastorno se caracteriza principalmente por un desequilibrio emocional severo, que va acompañado por comportamientos impulsivos y un patrón altamente inestable de la autoimagen, así como de las relaciones interpersonales. Dentro del DSM-IV-TR se distinguen nueve criterios clínicos que permiten el diagnóstico de este trastorno, de los cuales los más característicos son:





Miedo al abandono, ya sea verdadero o ficticio: Las relaciones de los pacientes con trastorno límite de la personalidad tienden a ser sumamente intensas, y presentan fluctuaciones entre la idealización y la devaluación. Sus rasgos de inseguridad e hipersensibilidad los conducen a sobrepensar y estar alerta ante cualquier señal de rechazo o posible abandono, llevándolos a tomar medidas frenéticas para evitarlo.

Inestabilidad de la identidad propia: Mientras que la mayoría de personas poseen un sentido claro de quiénes son y cuáles son las creencias que los representan, los pacientes con personalidad limítrofe cuentan con un sentido de identidad que puede cambiar de un momento a otro. Frecuentemente se abruman ante la falta de conocimiento acerca de quiénes son y cuáles son sus gustos, llevándolos incluso a imitar las personalidades de los que los rodean como compensación. Esta carencia de estabilidad trae consigo una sensación de falta de propósito, la cual provoca sentimientos de confusión, culpa, y malestar emocional.

Cambios emocionales drásticos: Los pacientes tienden a sentir emociones de forma excesivamente intensa y cambiante, pueden pasar de sentir alegría desmedida a irritabilidad o tristeza profunda en cuestión de un corto periodo de tiempo, efecto conocido como labilidad afectiva. Estos cambios del estado de ánimo pueden estar ligados a estímulos tanto externos como internos, sin embargo, las respuestas emocionales que presentan las personas limítrofes generalmente son desproporcionales.

Conducta impulsiva: Una de las principales características el trastorno es la participación en conductas de riesgo como el abuso de sustancias, comportamientos sexuales arriesgados e inadecuados, gasto excesivo de dinero, atracones de comida, entre otros. Estos actos impulsivos no son llevados a cabo para conseguir placer, más bien constituyen un mecanismo para evadir las emociones negativas o llenar la sensación de vacío crónico producto del trastorno.

Participación en conductas autodestructivas: Las personas con personalidad limítrofe a menudo tienden a autolesionarse, siendo los cortes una de las manifestaciones más comunes. Cortarse, es de hecho una de las características propias del trastorno de personalidad límite, ya que muy rara vez ocurre dentro de otros trastornos, lo cual facilita el diagnóstico. Se ha señalado que los pacientes se auto-infligen dolor físico como una manera de reducir su dolor emocional y desvincularse de su estado emocional actual. De la misma manera, es frecuente que presenten patrones de ideación suicida, así como intentos recurrentes de suicido. La hospitalización como método de prevención del suicido ha demostrado tener menor eficacia, ya que, a diferencia de los trastornos del estado del ánimo, los pensamientos suicidas son una constante a lo largo de la vida del paciente con personalidad límite.

Este último criterio juega un papel fundamental dentro del trastorno de personalidad limítrofe, ya que actualmente se considera como uno de los trastornos con la mayor tasa de pacientes con comportamientos e intentos suicidas. Las emociones intensas y rápidamente cambiantes, junto a la constante sensación de vacío y profunda desesperanza hacen que el paciente considere el suicido como la única opción viable para dejar de sentir dolor.

Un diagnóstico de trastorno límite es sin duda complicado de sobrellevar, sin embargo, con el tratamiento adecuado y compresión, es posible tratarlo y minimizar los efectos negativos de los síntomas. Algunas de las recomendaciones para prevenir la participación en conductas suicidas son:

  • Participar en la terapia dialéctica conductual, la cual es un tipo de terapia cognitivo conductual enfocada especialmente en reducir los síntomas correspondientes al trastorno de personalidad límite. Un proceso terapéutico es crucial para evitar los factores de riesgo asociados al suicidio.

  • Llevar un registro diario de emociones: la identificación de emociones es una parte fundamental dentro del tratamiento. Es necesario que el paciente aprenda a aceptar sus emociones, para así poder aprender a regularlas y controlarlas, lo cual en consecuencia puede ayudar a prevenir las crisis.

  • Identificar la red de apoyo: una actitud empática por parte de los seres queridos del paciente permitirá aliviar la sensación de soledad y desesperanza.

  • Apartar cualquier posible medio de suicidio que exista dentro del ambiente habitacional del paciente.

  • Buscar ayuda especializada en caso de crisis: En caso de contemplar llevar a cabo pensamientos suicidas contactarse de inmediato con la línea primeros auxilios psicológicos del país (‘ANIMA EC’ 099 719 6911).




Referencias

Caballo, V. (2004). Manual de trastornos de la personalidad Descripción, evaluación y tratamiento. Madrid: Síntesis.

Asociación Americana de Psiquiatría. (2000). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (revisado 4 ª ed.). Washington, DC: Autor

Vera, C. et al. (2019). Trastorno límite de personalidad: el reto del manejo de las crisis. Psiquiatría Biológica. Vol. 26. Núm. 1. páginas 1-6. DOI: 10.1016/j.psiq.2019.02.003


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