Asociación entre experiencias psicológicas traumáticas en la niñez y desarrollo de la depresión

Actualizado: 13 jun

Autor: Md. Eduardo José Hidalgo E.

La depresión se puede definir como un trastorno del afecto que se manifiesta por un estado de ánimo disfórico o pérdida de interés o placer en las actividades habituales. La alteración del estado de ánimo es prominente y relativamente persistente. Para el diagnóstico de depresión (y sus diferentes tipos) se debe tomar en cuenta los criterios diagnósticos que se encuentran en el DSM-V o en la CIE-10 (Ayano, G., Betele, A., Duko, B., Tsegay, L., Dachew, B., 2021).


Los trastornos depresivos son un problema de salud pública que cada día va en aumento, la OMS afirma que más de 300 millones de personas a nivel mundial padecen depresión, más aún, indican que es la principal causa a nivel mundial de discapacidad y que, por lo tanto, contribuye de forma muy importante a la morbilidad mundial, este trastorno además de ser una de las primeras causas de discapacidad, puede conducir al suicidio (OMS, 2020).



Los trastornos depresivos tienen una etiología múltiple, en relación con las experiencias traumáticas sufridas en la niñez y el desarrollo de depresión Vitrol et al. (2017) indican que existe suficiente evidencia de que este tipo de experiencias constituyen un factor de vulnerabilidad para el desarrollo de patologías mentales y problemas biomédicos prevalentes en la edad adulta, tales como: depresión, trastornos de ansiedad, abuso de sustancias, obesidad, hipertensión, diabetes, problemas cardiovasculares, tabaquismo y promiscuidad sexual, otro estudio llevado a cabo por Saito y otros (2019) evidenció que los diferentes subtipos de maltrato infantil pueden estar asociados con el trastorno depresivo mayor y trastorno bipolar.


En el trabajo de investigación realizado se planteó como objetivo: establecer la asociación entre las experiencias psicológicas traumáticas en la niñez y el desarrollo de depresión en los pacientes hospitalizados con este diagnóstico en el Instituto de Neurociencias de la Junta de Beneficencia de Guayaquil en el período comprendido entre enero y diciembre del 2020. En los aspectos metodológicos cabe destacar que se trata de una investigación de tipo correlacional, cuantitativa, no experimental de corte transversal; para la consecución de los objetivos planteados se recolectaron datos del departamento de estadística y de las historias clínicas de pacientes ingresados con diagnóstico de depresión, manteniendo en todo momento la confidencialidad de estos. Entre los resultados más relevantes, se encontró una correlación positiva entre las experiencias psicológicas traumáticas ocurridas en la niñez y el desarrollo de depresión en la edad adulta para la población estudiada, se evaluaron los diferentes tipos de experiencias traumáticas sufridas en la niñez y su relación con el diagnóstico de depresión, de los siete tipos de experiencias traumáticas analizadas, se determinó que cuatro tienen una correlación estadísticamente significativa (intervalo de confianza 95% índice de error 5%. Considerándose significativo un valor p < 0,05. Estadístico empleado: Coeficiente de correlación de Spearman) con el desarrollo de depresión, estos son: experiencia de haber sufrido castigo físico importante en la niñez, daño físico luego de haber sido castigado en la niñez, contacto sexual forzado con un pariente en la niñez y, finalmente, el abuso de alcohol o drogas por algún miembro de la familia en la niñez. Finalmente, utilizándose el odds ratio, se encontró que las personas que han sufrido un trauma psicológico en la niñez tienen un riesgo de 7,08 veces mayor de desarrollar depresión grave que los que no han sufrido dichos traumas.


Al realizar el análisis estadístico se encontró que las experiencias traumáticas en la niñez tienen una correlación significativa en el nivel 0,01 bilateral con el diagnóstico de depresión en la población estudiada, se determinó que las personas que sufrieron experiencias traumáticas en la niñez tienen una probabilidad siete veces mayor de presentar depresión grave que las personas que no tuvieron este tipo de experiencias. Finalmente, se recomienda profundizar estudios sobre depresión en Ecuador, debido a que ésta incrementa el riesgo de suicidio y disminuye de forma significativa de la calidad de vida de las personas que la padecen. Además, es fuertemente recomendable que el Estado Ecuatoriano fortalezca los programas de prevención de depresión, centrándose en mejorar la calidad de vida de las familias ecuatorianas y así evitar que los niños del país sufran experiencias traumáticas que los predispongan a desarrollar patologías graves en la edad adulta.








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